Arropados por estrellas (VII) La ‘propina’ de Las Perseidas

¿Recuerdan la frase de Tagore, “no llores porque el sol se oculta, porque las lágrimas te impedirán ver las estrellas”? Pues bien, cambiando unos astros por otros, y parafraseando al autor, podría decirse que “no te apene despedirte de Las Perseidas que queda mucho cielo y mucho año para disfrutar de las estrellas fugaces”. Y es que, ciertamente, las conocidas como ‘Lágrimas de San Lorenzo’ es el fenómeno de estrellas fugaces más popular y popularizado, al coincidir con el ecuador del periodo vacacional por excelencia y en mitad de agosto, la época que estadísticamente tiene los cielos más despejados y a los observadores más predispuestos para disfrutar de una cálida noche.

Sin embargo, Las Perseidas no es la mayor lluvia de estrellas del año. Por ejemplo, Las Gemínidas, el 14 de diciembre, o Las Cuadrántidas, el 3 de enero, tienen una media en su punto de mayor actividad de 120 meteoritos por hora, 20 más que Las Perseidas. Ahora bien, en una época del año mucho más nubosa y con menos ‘glamour’ y temperatura como para esperar al raso la caída de las estrellas fugaces.

Las cuatro lluvias de estrellas, además de las Perseidas, que se ven por estas fechas.

Tampoco agosto es el mes con más cantidad de estrellas fugaces, ya que apenas cinco de las más conocidas llegan a su cénit en este periodo (Acuáridas Sur, D-Acuáridas Norte, Perseidas K-Cígnidas y L-Acuáridas Norte), frente a otros meses como el ya citado de diciembre, con nada menos que nueve lluvias de meteoritos diferentes llegando a su día de máxima actividad.

Además, hay que tener en cuenta que cuando hablamos de la cantidad de meteoritos por hora en el momento de máxima actividad nos referimos a una media entre años, porque, y eso muchas veces se ignora, la actividad de cada lluvia de estrella cambia notablemente según la órbita de la Tierra cuando cruza la estela del cometa que ha dejado ese rastro de pequeñísimos granos de material que ‘arden’ al convertirse en plasma.

Recreación artística de una lluvia de estrella.

Incluso, y por esas mismas circunstancias, no todas las estrellas fugaces son iguales en su velocidad. Las hay ‘rápidas’ como Las Perseidas, cuyos micrometeoritos entran en la atmósfera a 59 kilómetros por hora, o las más ‘veloces’ de todas, Las Leónidas (con el cénit de actividad el 17 de noviembre), a 71 Kilómetros por hora; mientras que también están las que son tan lentas como las Phoenícidas (6 de diciembre) que entran en la estratosfera a 18 kilómetros por segundo… ¡Casi dando tiempo para pedir no uno, sino hasta dos deseos!

En todo caso, hasta Las Dracónidas (con su mayor actividad el 7 de octubre, con 20 meteoritos a la hora), tras Las Perseidas hay cinco lluvias de estrellas nada menos en las próximas seis semanas. Y el otoño e invierno vendrá cargado de citas ‘estrelladas’ como las Oriónidas (con su máxima actividad el 21 de octubre), Las Táuridas (5 de noviembre), Leónidas (17 de noviembre), Biélidas (8 de diciembre), Híbridas (12 de diciembre), Gemínidas (14 de diciembre) o Cuadrántidas (3 de enero), con el aliciente añadido de que en Córdoba los cielos presenta una enorme tasa de probabilidad de estar despejados a final de otoño y principios de diciembre respecto a otras ciudades de la Península.

La chimenea que reconfortará el próximo invierno en el Camping a los ‘cazadores de estrellas’.

Más aún, hay que volver a recordar que Los Villares tiene uno de los cielos con menos contaminación lumínica del municipio y que… en el Camping Los Villares Sierra de Córdoba tenemos una chimenea fenomenal para calentarse este invierno entre observación y observación. Lo que, aunque aún estemos en verano, no es poco importante recordarlo.

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