De Nueva Zelanda a Córdoba

Somos muy discretos con los amigos que nos visitan y, aunque nos encantan contar historias y muchos de ellos tienen grandes historias que deberían conocerse, no hablamos casi nunca de nuestros huéspedes. Nos basta con la promesa que nos suelen hacer de volver a visitarnos para sentirnos reconfortados. Pero, tras haberles pedido el permiso pertinente a algunos de nuestros amigos llegados de lejos (lo contrario sería ilegal y, sobre todo, una ordinariez), ya atesoramos en Los Villares Sierra de Córdoba vivencias fabulosas de personas que han compartido el Camping y las maravillas de Córdoba y su Sierra con nosotros.

Son historias como las de Lesnick Brett Szczepan y Paige Jodi Mcgarva, los protagonistas de la foto que abre este post. Aunque quizá tendríamos que haber puesto la foto boca abajo porque… Nos llegaron desde las antípodas, al otro lado del planeta, desde Nueva Zelanda. Por supuesto, no vinieron exprofeso con su caravana para conocernos, ya que van a hacer un largo viaje por toda Europa antes de volver a Oceanía, pero sí es verdad que recalaron en el Camping en los primeros días de su aventura en el Viejo Continente por su situación estratégica para conocer el Sur de España.

Óscar Montes y familia, de vuelta al Camping Los Villares Sierra de Córdoba.

Y hay muchas más historias: amigos llegados desde Canadá, Argentina, Australia, desde el círculo polar ártico de la Laponia noruega, muchos británicos, franceses y alemanes, de Europa del Este… Sin desmerecer de relatos de otros amigos más cercanos, como el de Óscar Montes, que desde Cataluña, y después de década y media, volvió unos días al camping en el que, prácticamente, se enamoró de su mujer hace década y media cuando solo era un área de acampada. En esta ocasión, acompañados de sus tres hijos.

Por supuesto, la distancia no es sinónimo de aventura y grandes historias, y también podríamos hablar largo y tendido de vivencia de muchos amigos de Andalucía y de Córdoba que nos están visitando y están compartiendo sus recuerdos con nosotros. Pero ya habrá tiempo para ello. Eso sí, siempre con el permiso de nuestros amigos y con todo el cariño del mundo por nuestra parte. Que lo que pasa en Los Villares se queda en Los Villares… Bueno, y también en el corazón.

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